Federico García Lorca se estará revolviendo en su tumba al ver donde he aplicado su verso, pero es que me viene al pelo.
Yo soy un enemigo de las muertes pensadas para resucitar. Es decir, matar a un personaje, pero con el convencimiento de que, tarde o temprano, va a volver.
Me fastidió el horrible número de la muerte del Caballero Luna, al igual que me parecieron absurdas, en su momento, la muerte de Coloso o la de Jean Grey.
Si nos fijamos en el otro universo, crónicas de una resurrección anunciada fueron la de los dos amigos, el poli y el liberal, Hal y Ollie, GREEN LANTERN y GREEN ARROW. Iconos de una época psicodélica (los setenta), parecía que habían envejecido mal sus historias, así que a uno nos lo cargamos con una explosión y a otro lo convertimos en malo malísimo, para darle una muerte en loor de heroísmo converso. Lee más »




